Los poemas que publicamos a continuaciòn fueron escritos hace tres décadas en los libors: "NO Se engañe nadie NO", "Antología de Sonetos" y otros poemas de Lope Sin Pega, en 1999, y lo más triste de todo es que a pesar de la distancia cronológica...¡Todo parece seguir hoy igual que en aquel lejano tiempo!

Medardo Urbina Burgos

RIMAS
Aquel divino pastor
de la fábrica del orbe,
que puso tanto artificio
en las dos tablas mayores.

El que dio fuerza a la luz
y su resplandor enorme
y para su maravilla
hizo estrellas e hizo soles.

El que hizo brillante el día
y tan oscura la noche,
nunca imaginó siquiera
que hubiera tal hecatombe.

Creó al hombre a semejanza
de Su Ser, divino entonces
el humano que camina
por llanos, sierras y montes.

Al hombre creó desnudos
para que nada lo asombre,
ni la más suma pobreza
de un día fatal lo agote.

Pero algunos codiciosos,
desos que la alma encogen,
desenrielan este mundo
y la humanidad corrompen.

Confiados en el dinero
y el oro, como sus dioses,
con sus bolsillos repletos
se hacen pájaros cantores.

Nada los detiene, nada,
ni el pueblo que muere a voces
les detiene su codicia
a esos arteros ladrones.

Nadie puede estar seguro,
ni los pobres labradores;
que a ellos les roban sus tierras
con engaños y traiciones.

Como serpientes, siniestros,
los viles depredadores,
tienen corazón de hielo,
y ojos de negros carbones.

Ha llegado su insolencia
hasta límites atroces,
y arrojan su furia y fuego
de maléficos dragones.

Desde que Dios puso a Adán
como primero en el orbe,
desde un polo al otro polo
no hubo cosa tan disforme.

Nacieron unos canallas
que desde el Sur hasta el Norte,
del Pacífico a los Andes,
sus viles reglas imponen.

Nos hacen negar la historia
y dando tamañas voces
aterrorizan ciudades
con muy urdido desorden.

Destruyen la educación
(que su valor reconocen)
para implantar la ignorancia,
que hace que nadie cuestione.

¡Aquel que lágrimas tenga
que tristes lágrimas llore,
pero igual saque sus fuerzas
contra estos fieros traidores!

Tiñen el mundo a su amaño
con repulsivos colores
y se esconden en la selva
como las bestias feroces

Hacen selva la ciudad
los peligrosos señores,
mitad lobo, mitad hiena,
cambiantes camaleones.

 


No han de enseñar en escuelas
suches de gobernadores
desos que bailan al ritmo
de la cueca que les ponen.

 

Ni han de seguir vigilando
desde dentro los soplones,
a quienes la autoridad
ha creado distinciones.

Las escuelas deben ser
radiantes y hermosos soles
donde los niños se eduquen
como antaño sus mayores.

Y más atrás sus abuelos
que vieron días mejores,
en tiempos de libertad
sin sombra de dictadores.

 


La educación fue un emblema
que por sobre el horizonte
flameó como llamarada
que alumbró muchas naciones.

 

Fundó una universidad
un hombre que desde el norte
viniera a trazar su senda,
Andrés Bello era su nombre.

Después la luz de Gabriela
voló en todas direcciones
y más allá del gran mar
un día recibió el Nobel

¡Cómo olvidar de improviso
tan ilustres preceptores
cuando desta catedral
son las magníficas torres!

Y hay otras quizás tan altas
pero no quiero dar nombres
porque mi mala memoria
o los pierde o los esconde.

Pero hoy día los persiguen
sin esgrimir más razones
que un papel de finiquito
en que aparecen sus nombres.

En Chile se dijo siempre
que entre obreros y patrones
no había más diferencia
que la que el dinero pone.

Esta patria enaltecida
por preclaros profesores
nunca olvidará a los hijos
que en su defensa se honren.

La educación no es negocio
como dicen los señores
que han puesto cercos al fundo
como maléfico azote.

Hay que mantenerse libre
sin temer a las presiones
porque un maestro no acepta
ser mandado por patrones.

Ni por odiosos alcaldes
dueños de corporaciones,
que no saben ni las letras
con que se escriben sus nombres.

 


Pero nada hay tan eterno
que el tiempo un día no borre
y más rápido irá el carro
si se unen los profesores,

 

los estudiantes, los padres,
del centro, del sur y el norte,
para iluminar el rumbo
con sus brillantes faroles.

Así saldrá nuestra patria
de esta prolongada noche
que se alarga por trece años
de permanentes temores.

¡Arriba viejos maestros!
¡Arriba también los jóvenes!
que la sangre de Guerrero
es la luz del horizonte.

¡Arriba pueblo chileno!
¡Acaba con tus dolores
que en la unidad de tu gente
te aguardan tiempos mejores!

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