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Escrito por Mario García Álvarez
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Jueves, 05 de Enero de 2012 00:14 |
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Desde un tiempo a esta parte, digamos con mayor precisión, desde la fundación del taller literario Aumen (1975), la poesía escrita en Chiloé, asume una forma contemporánea de enfrentar lo que hoy entendemos como comunicación o discurso poético. Con ello no se ha querido más que enfatizar en el hecho de que los autores asumen de manera informada no sólo el oficio de escribir, sino que también de los temas a que hacen referencia en lo que escriben, lo que ha dado por resultado un desplazamiento del intimismo hacia zonas poéticas que tienen que ver más con la sociedad, la historia, o la identidad cultural. Estas y otras razones –que es imposible y no corresponde extender en este espacio- son las que han permitido que críticos literarios o estudiosos de la literatura como Iván Carrasco, hayan denominado a este tipo de poesía como poesía etnocultural, concepto que permite distinguir, no sólo a cierta poesía que se escribe en Chiloé, sino que también a la que se reconoce como poesía mapuche, conceptualización que por lo demás ha permitido diferenciar a este tipo de poesía de la denominada lárica, que como se sabe, fue un concepto que Jorge Teillier usó para definir su propia poesía, y que la comodidad de la crítica literaria centralista aplicó a toda la poesía del sur de Chile. Podríamos decir entonces que la crítica ha desalambrado cercos para imponer otros, y tal como sabemos, el trabajo de poner cercos, conforma a algunos y deja lamentándose a otros.
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Última actualización el Lunes, 09 de Enero de 2012 01:43 |
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